LA ESCULTURA Y SUS

REFERENCIALIDADES

 
 

Las propuestas y planteamientos escultóricos de la escultura moderna se introducen en los intrincados laberintos del yo interior, de la reflexión personal y de la plasmación vivencial, en donde se generan las interrogantes para ser interpretados en la materia que actuará como diáspora de respuestas.

Los materiales son meros soportes de reflexiones que nos producen sensaciones y vivencias que muchas veces son producto de la abstracción más pura. En la mayoría de las ocasiones no existe un referente real, sino que aquello que se transmite son actitudes y compromisos ante la realidad que nos rodea.

La experiencia plástica pasa a ser una nueva forma de entender el arte en general y la escultura en particular. Los materiales tienen una importancia relativa ya que la verdadera importancia de la obra radica en el concepto, idea o pregunta que le ha dado origen. La factura técnica que conduce la materia hasta la escultura está supeditada a lo que se quiere comunicar, pero muchas veces la forma de hacerlo choca por el exceso de matices.

Los materiales son meros continentes a modelar, y su utilización no se rige por los mismos parámetros que en la forma tradicional.

El control sobre el material resulta importante siempre que haga nacer aquello que hemos proyectado y visualizado en él. Los fuegos artificiales que quieren demostrar una destreza, simple destreza, demuestran muchas cosas, pero no el reflejo de uno mismo, sino de su aprendizaje técnico.

Se puede ocultar bajo las más variadas formas, pero finalmente y como consecuencia reaparece aquel dilema que se reproduce eternamente: ¿técnica o concepto?

Una cosa debe quedarnos perfectamente clara. La técnica la utilizaremos como consideremos oportuno, es decir, la utilizaremos para sacar provecho al material que queremos trabajar. Su conocimiento nos puede aportar bagaje, pero éste no lo es todo, ya que lo que nos impulsa a aplicarla al material es el producto de nuestras experiencias.